miércoles, 21 de febrero de 2018

Cuento


La primera Rueda Femenina
Ella se dio cuenta que estaba mirando en el suelo bajo sus piernas en posición de loto una luz, un brillo que irradiaba reflejando al sol dentro de una gota de agua iluminarse las hojas y la tierra que era amarilla.
Una mano seca y dura con uñas como rocas rojizas, dejaba suavemente un cristal que puso sobre la tierra roja, sacudió el polvo de un pequeño saco donde guardaba algo, pequeñas piedras.

Mientras tanto otra mano rozaba el suelo, en una línea curva que iba arrimando hojas y dejando ver la tierra fresca y negra, dentro de ese círculo, comenzó a juntar semillas haciendo un montón.

Al mismo tiempo en otro lugar tal vez muy distante una anciana de larga cabellera blanca, apartaba la piel de oso que le cubre las piernas, para inclinarse hacia adelante a soplar su hoguera.

En ese momento cuando todo fue como engranado en distintos lugares al mismo tiempo, en el interior de una montaña lejana para las cuatro niñas, un disco dorado comenzó a resplandecer y debajo de cada niña, a desmoronarse la tierra desaparecía el entorno, salvo en espacio donde permanecían sentadas, revelando que era la cumbre de una pirámide, que no tardaría abrirse y en absorber a cada una de ellas llevándolas al centro de la tierra para iniciar una jornada mágica.
que luego despertar nuevamente en su lugar para continuar cada una con su vida.




Ahora Veamos nuestra Rueda como un mundo infinito de analogías,

un discurso filosófico, biológico, energético y visual.
En la Formación Madrinas MaikU·
presentaré a  grandes rasgos lo que conoceremos en los cuatro módulos a profundidad.






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